Casas palacio de El Puerto: las joyas de la ciudad de los cien palacios que puedes visitar
El Puerto de Santa María guarda tras sus fachadas encaladas un secreto que asombra a quien lo descubre: más de seiscientas casas palacio, levantadas por comerciantes que hicieron fortuna con el comercio de Indias. La ciudad no se ganó el apodo de “la ciudad de los cien palacios” por casualidad — se lo quedó corto.
Comerciantes, no nobles: el origen de tanta grandeza
A partir del siglo XV, El Puerto se convirtió en pieza clave del comercio transatlántico. Por su puerto fluvial en el Guadalete salían expediciones hacia América, y con cada barco que regresaba llegaban fortunas. Los llamados Cargadores a Indias — comerciantes vascos, navarros, italianos y flamencos que controlaban el tráfico con las colonias — necesitaban casas a la altura de su posición.
No bastaba con un tejado y cuatro paredes. Estas familias — los Araníbar, los Vizarrón, los Rivas, los Valdivieso, los Imblusqueta, los Voss — levantaron auténticos palacios urbanos donde vivir, trabajar y almacenar mercancías. El siglo XVII y sobre todo el XVIII fueron la edad dorada: la piedra ostionera, el mármol italiano, la madera de cedro y caoba llegada de ultramar se combinaron en edificios que fundían residencia señorial con centro de operaciones comerciales.
Una arquitectura que cuenta historias
Las casas palacio portuenses comparten un ADN inconfundible. La fachada, siempre de piedra ostionera labrada, muestra el escudo heráldico de la familia como tarjeta de presentación. Tras el portón se abre el patio porticado — el corazón del edificio — con columnas toscanas de mármol, galerías de madera en la planta alta y un suelo empedrado que resuena con cada paso.
Alrededor del patio se organizaba la vida: las estancias nobles en la planta principal, los almacenes y oficinas en la baja, y en lo alto, la torre mirador desde donde el comerciante vigilaba la llegada de sus barcos por el Guadalete. Esa torre, repetida en docenas de casas palacio, es la firma arquitectónica de El Puerto.
Las que puedes visitar hoy
La mayoría de estas casas palacio son privadas, pero varias han encontrado nuevas vidas que las abren al visitante.
Casa de los Leones
Considerada una de las mejores muestras del barroco civil de la provincia de Cádiz. Sus galerías de madera, su trabajo en piedra y su patio son excepcionales. Funciona como alojamiento turístico con galería de arte, lo que permite recorrer sus estancias y respirar el siglo XVIII sin necesidad de máquina del tiempo.
Palacio de Araníbar
Construido hacia 1660, es la casa de Cargadores a Indias más antigua de la ciudad. Su patio con columnas de mármol italiano y su diseño clásico representan el modelo original del que bebieron todas las demás. Un documento vivo de cómo empezó todo.
Palacio de Valdivieso
Edificado en 1679 por el arquitecto Pedro Mateos de Grajales, hoy alberga dependencias municipales de urbanismo. Se puede acceder al patio durante el horario de oficinas — una excusa perfecta para colarse en un palacio del XVII con la coartada de un trámite.
Casa Vizarrón (Casa de las Cadenas)
Construida en 1702, es uno de los edificios más reconocibles del casco histórico. El interior conserva detalles originales y es visitable por su relevancia patrimonial, aunque conviene consultar horarios con la Oficina de Turismo. Las cadenas de su fachada, que le dan nombre popular, señalaban un antiguo privilegio real: quien se refugiara bajo ellas quedaba bajo protección de la justicia del rey.
Palacio Bartolomé
Reconvertido en hotel boutique de once habitaciones, mezcla los elementos originales del palacio con una decoración contemporánea. Alojarse aquí es dormir entre muros que han visto pasar tres siglos de historia portuense.
La Fiesta de los Patios: cuando se abren todas las puertas
Si hay un momento del año para descubrir estas casas palacio, es la segunda semana de mayo. La Asociación Cultural de los Patios Portuenses organiza la Fiesta de los Patios, cuando más de veinte palacios normalmente cerrados abren sus portones al público. Durante unos días, El Puerto muestra lo que el resto del año guarda con celo: patios con buganvillas centenarias, escaleras de mármol desgastadas por generaciones y rincones que ningún folleto turístico recoge.
Es, sin exagerar, la mejor oportunidad del año para entender por qué esta ciudad mereció su apodo.
Visita práctica
Visitas guiadas: La Oficina de Turismo, en la Plaza del Castillo, organiza rutas por las casas palacio. Consulta horarios y reservas en su web o directamente en oficina.
Casa de los Leones: Calle Pozos Dulces. Se puede visitar como alojamiento o consultar disponibilidad de la galería de arte.
Palacio de Valdivieso: Acceso al patio en horario de oficinas municipales (lunes a viernes, mañanas).
Fiesta de los Patios: Segunda semana de mayo (8-11 de mayo en 2026). Programa disponible a través de la Asociación Cultural de los Patios Portuenses.
Ruta libre: Pasear por las calles Larga, Luna, Pozos Dulces, Ganado y Santo Domingo permite descubrir fachadas, escudos y portones de decenas de casas palacio sin necesidad de entrar.
El dato curioso
Cuando el decreto de libre comercio de 1778 permitió a cualquier puerto español negociar con América, El Puerto perdió su privilegio y los grandes comerciantes emigraron. Muchas casas palacio pasaron a manos de bodegueros — Osborne, Terry, Caballero — que las convirtieron en oficinas y almacenes de vino. Así, los palacios del comercio ultramarino se transformaron en catedrales del fino. La piedra ostionera, que había olido a especias de las Indias, empezó a oler a vino de Jerez. El Puerto cambió de negocio, pero nunca de elegancia.
Don Rafael Mendoza
Historiador LocalCatedrático jubilado y autor de tres libros sobre la historia portuense, Don Rafael ha dedicado su vida a documentar el patrimonio de El Puerto. Desde los fenicios hasta las bodegas centenarias, no hay piedra de esta ciudad que no conozca su historia.