La Plaza de Toros de El Puerto: historia de una de las más antiguas de España
En la esquina donde la calle Larga se encuentra con la avenida de la Bajamar, hay un edificio circular de piedra que lleva observando El Puerto de Santa María desde el siglo XIX. La Plaza de Toros portuense no es la más grande de Andalucía ni la más lujosa, pero tiene algo que pocas pueden reclamar: una historia que se entrelaza con la propia identidad de la ciudad.
Los orígenes
La plaza de toros de El Puerto fue inaugurada en 1880, construida sobre los restos de una plaza anterior. El proyecto respondía a una tradición taurina que en la ciudad ya contaba con siglos de arraigo. El Puerto, como buena parte de la Baja Andalucía, vivió la tauromaquia como parte inseparable de sus fiestas y su vida social.
La construcción es de estilo neomudéjar, con arcos de herradura y detalles en ladrillo visto que la emparentan con otras grandes plazas de la época. Su aforo ronda las 15.000 localidades, lo que la convierte en una de las mayores de España, un dato sorprendente para una ciudad del tamaño de El Puerto.
La edad de oro
El Puerto vivió su esplendor taurino durante décadas del siglo XX, cuando la plaza se llenaba durante las corridas de verano. Los grandes nombres del toreo pisaron esta arena, y las tardes de agosto en El Puerto eran cita obligada del calendario taurino español.
La plaza no era solo un escenario para la lidia. Era el centro social de la ciudad durante la temporada: el lugar donde se veía y se era visto, donde se cerraban negocios entre barrera y tendido, donde las familias portuenses tenían sus localidades fijas generación tras generación.
El edificio hoy
Tras años de actividad irregular, la plaza ha atravesado distintas etapas. El edificio en sí sigue siendo uno de los más imponentes del centro de El Puerto, y su fachada exterior es una de las estampas más reconocibles de la ciudad.
La plaza alberga eventualmente espectáculos y actividades culturales más allá de los festejos taurinos. Su ubicación céntrica y su arquitectura la convierten en un espacio con potencial para múltiples usos.
Qué ver en la visita
Aunque la experiencia completa es asistir a un evento, el exterior de la plaza merece un paseo detenido:
- La fachada principal: el arco de entrada con los detalles mudéjares es el punto más fotogénico
- El perímetro: dar la vuelta al edificio permite apreciar la escala de la construcción y los distintos accesos
- La zona de la avenida: desde aquí se ve la plaza en contexto, con el centro histórico al fondo
La plaza y la ciudad
Lo que hace especial a esta plaza no es solo su arquitectura o su historia, sino su relación con El Puerto. Está en pleno centro, integrada en la vida cotidiana de la ciudad. No es un monumento aislado ni un museo: es un edificio que los portuenses cruzan cada día camino de sus asuntos, que ven desde sus ventanas, que forma parte del paisaje mental de cualquiera que haya crecido aquí.
Para los visitantes, es un recordatorio de que El Puerto tiene capas de historia que van mucho más allá de las playas y las bodegas. Esta es una ciudad que fue puerto de Indias, plaza fuerte, centro bodeguero y capital taurina. Todo eso convive en unas pocas calles, y la plaza de toros es uno de los hilos que conectan el presente con ese pasado.
Información práctica
- Ubicación: Centro de El Puerto, junto a la calle Larga
- Acceso: El exterior se puede visitar libremente. Para eventos, consultar la programación local.
- Mejor momento: Al atardecer, cuando la piedra coge ese tono dorado que solo tiene la luz de la bahía.
- Combina con: Un paseo por la calle Larga hasta el Castillo de San Marcos, y de ahí a la Ribera del Río para cenar.
Don Rafael Mendoza
Historiador LocalCatedrático jubilado y autor de tres libros sobre la historia portuense, Don Rafael ha dedicado su vida a documentar el patrimonio de El Puerto. Desde los fenicios hasta las bodegas centenarias, no hay piedra de esta ciudad que no conozca su historia.