Cultura

Semana Santa en El Puerto de Santa María: cofradías, procesiones y cómo vivirla

14 de enero de 2026
4 min de lectura
Semana Santa en El Puerto de Santa María: cofradías, procesiones y cómo vivirla

Semana Santa en El Puerto de Santa María: cofradías, procesiones y cómo vivirla

Hay ciudades donde la Semana Santa es un espectáculo. En El Puerto de Santa María es otra cosa. Es el olor a incienso mezclado con la brisa del río. Es el silencio que cae sobre una calle entera cuando la Virgen sale por la puerta de la iglesia. Es algo que se siente antes de que se entienda.

No vamos a engañarte: la Semana Santa portuense no tiene la escala de Sevilla ni la fama de Málaga. Pero tiene algo que muchas han perdido: intimidad. Aquí las procesiones pasan tan cerca que casi puedes tocar los cirios. Y el costalero que lleva el paso a lo mejor es el que te sirvió el café esta mañana.

Las cofradías que debes conocer

El Puerto cuenta con varias hermandades que procesionan durante la Semana Mayor. Cada una tiene su carácter, su barrio y sus fieles.

Domingo de Ramos abre la semana con la Hermandad de la Borriquita, la procesión más familiar. Los niños estrenan ropa nueva y llevan palmas y ramos de olivo. Es alegre, luminosa, y pone el tono de lo que viene.

Miércoles Santo trae una de las procesiones con más devoción popular, donde las calles del centro se llenan de un fervor que contrasta con la calma habitual de la ciudad.

Jueves Santo es la noche grande. Las hermandades de penitencia salen cuando cae el sol y la ciudad se transforma. El silencio solo se rompe con el sonido de las bandas y el crujir de los pasos sobre el empedrado. Si solo puedes venir un día, que sea este.

Viernes Santo es el día de mayor recogimiento. La procesión del Santo Entierro recorre el centro histórico con una solemnidad que impone. Los balcones se iluminan con velas y el Guadalete refleja las luces de la madrugada.

Dónde ver las procesiones

El centro histórico de El Puerto es compacto, lo que significa que casi cualquier esquina es un buen sitio. Pero hay puntos que merecen mención:

  • La Calle Larga: el eje principal de las procesiones. Busca sitio pronto, porque se llena
  • La Prioral de los Milagros: ver salir un paso de esta iglesia es uno de esos momentos que se te quedan grabados
  • El puente sobre el Guadalete: desde aquí puedes ver las procesiones con el río de fondo, especialmente mágico de noche
  • Plaza de España: los pasos giran aquí y es donde se producen los momentos más emocionantes

Lo que hace diferente a la Semana Santa portuense

En El Puerto hay algo que no encontrarás en las grandes capitales cofrades: la cercanía. Las hermandades no son instituciones distantes — son los vecinos del barrio. El capataz conoce a cada costalero por su nombre. Los niños de la cofradía son los mismos que juegan en la plaza el resto del año.

Y luego está el marco. Ver un paso iluminado cruzar frente a las bodegas centenarias, con el aroma del fino filtrándose desde las naves, es una experiencia sensorial que no se puede fabricar. Es El Puerto siendo El Puerto, sin artificios.

Información práctica

Fechas: La Semana Santa varía cada año (entre marzo y abril). Consulta el calendario litúrgico del año en curso.

Horarios: Las procesiones tienen horarios publicados por el Consejo de Hermandades. Se recomienda llegar al menos 30 minutos antes de la salida.

Dónde alojarse: El centro histórico es ideal para estar cerca de todo. Reserva con antelación — El Puerto se llena durante la Semana Mayor.

Gastronomía de Cuaresma: No te vayas sin probar las torrijas en las pastelerías del centro y el potaje de vigilia en los bares tradicionales. Los pestiños son otro clásico que aparece en estas fechas.

Transporte: El casco histórico se corta al tráfico durante las procesiones. Aparca en las zonas habilitadas fuera del centro y muévete a pie. Es la única manera de vivirlo de verdad.

El momento mágico

Si tuviéramos que elegir un solo instante de la Semana Santa portuense, sería este: la madrugada del Jueves al Viernes Santo, cuando la última procesión recoge. Las calles vacías todavía huelen a cera e incienso. Los bares del centro siguen abiertos, medio llenos de cofrades agotados que piden la última copa. La ciudad entera parece suspendida entre lo sagrado y lo cotidiano. Y tú, caminando por la Calle Larga vacía, entiendes por qué esta fiesta lleva siglos repitiéndose: porque hay cosas que no se explican, se viven.


Álvaro Pacheco

Álvaro Pacheco

Cronista Cultural

Licenciado en Historia del Arte y melómano empedernido, Álvaro escribe sobre todo lo que se mueve en la escena cultural portuense. Exposiciones, teatro, conciertos, literatura... si tiene que ver con cultura en El Puerto, Álvaro lo ha visto primero.