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El sendero de los Toruños: naturaleza y aves entre marismas y pinares

22 de enero de 2026
4 min de lectura
El sendero de los Toruños: naturaleza y aves entre marismas y pinares

El sendero de los Toruños: naturaleza y aves entre marismas y pinares

Hay quien piensa que hacer deporte en El Puerto es solo tirarse al agua o correr por el paseo marítimo. Pero a cinco minutos del centro tienes mil hectáreas de parque natural esperándote. Los Toruños son ese secreto a voces que los portuenses conocemos bien: el sitio donde desconectas del mundo mientras te comes los kilómetros entre pinares y marismas.

Un gimnasio al aire libre en plena Bahía

El Parque Metropolitano Marisma de los Toruños y Pinar de la Algaida es, sin exagerar, uno de los mejores espacios naturales del sur de España para practicar deporte. Más de 30 kilómetros de senderos y caminos que serpentean entre tres ecosistemas distintos: el pinar mediterráneo, las marismas mareales y las playas vírgenes de Levante.

Lo mejor es que sirve para todo. ¿Quieres una ruta suave con los críos? La tienes. ¿Prefieres machacarte con la bici de montaña? También. ¿Te va el birdwatching tranquilo? Este es tu paraíso.

Las rutas que tienes que conocer

El sendero principal, el que va desde el centro de visitantes hasta la playa de Levante, son unos 6 kilómetros de ida que puedes hacer andando en hora y media o en bici en cuarenta minutos. El camino está bien señalizado y es prácticamente llano, así que no hay excusa.

Pero la gracia está en desviarte. El sendero del Río San Pedro te mete de lleno en las marismas, con pasarelas de madera sobre el agua y vistas que parecen de documental. Aquí es donde los aficionados a las aves montan sus telescopios, porque el espectáculo está garantizado.

Para los ciclistas más

serios, la ruta perimetral completa ronda los 18 kilómetros. No es técnica, pero sí exigente si le metes ritmo. Y el paisaje cambia cada pocos minutos: del pinar sombreado a la marisma abierta, de la playa salvaje al caño de agua salada.

El paraíso del birdwatching

Vamos a lo que muchos vienen a buscar: los pájaros. Los Toruños están en plena ruta migratoria del Estrecho, lo que significa que en primavera y otoño esto se llena de especies que van y vienen de África.

Flamencos, espátulas, correlimos, agujas, chorlitejos… La lista es interminable. Los observatorios de aves del parque están estratégicamente colocados para que puedas verlos sin molestar. El del Río San Pedro, en particular, es de los mejores de toda la Bahía de Cádiz.

No hace falta ser experto. Con unos prismáticos básicos y un poco de paciencia, cualquiera disfruta del espectáculo. Y si vas con niños, es una forma perfecta de enseñarles que el deporte no siempre es competir: a veces es simplemente estar ahí, en silencio, observando.

Información práctica

  • Ubicación: Acceso principal por la carretera del Portal, entre El Puerto y Puerto Real
  • Horarios: El parque está abierto todo el año, de 8:00 a 22:00 en verano y de 8:00 a 20:00 en invierno
  • Precio: Gratuito
  • Servicios: Centro de visitantes con información, alquiler de bicicletas, chiringuito en la playa de Levante (temporada), baños públicos
  • Contacto: Centro de Visitantes Toruños - 956 203 187

El tip del aficionado

Madruga. En serio, madruga. A las siete de la mañana en los Toruños no hay nadie, la luz es perfecta para fotos, los pájaros están activos y la temperatura es humana incluso en agosto. Llévate un café en termo, aparca junto al centro de visitantes y empieza a andar hacia la marisma. Cuando el resto del mundo se despierte, tú ya habrás tenido tu momento de paz.

Y un consejo extra: después de la ruta, bájate a la playa de Levante. Es virgen, sin chiringuitos invasivos ni sombrillas de alquiler. Un baño ahí, con las dunas a tu espalda y Cádiz al fondo, es el mejor premio después de unas horas de sendero.


Javi Torres

Javi Torres

Cronista Deportivo

Ex-jugador del Racing Portuense y ahora comentarista de radio local, Javi vive el deporte de El Puerto desde dentro. Del fútbol al kitesurf, pasando por el golf y los deportes ecuestres, no hay disciplina que se le escape.